Pantalla de plasma

Una pantalla de plasma (de sus siglas en inglés Plasma Display Panel) es un dispositivo de pantalla plana habitualmente usada en televisores de gran formato como (de 42 a 80 pulgadas). También en la actualidad es utilizado en televisores de pequeños formatos como (de 32 a 40 pulgadas). Una desventaja de este tipo de pantallas en grandes formatos es la alta cantidad de calor que emanan, por lo que no es muy agradable para un usuario que guste de largas horas de televisión o videojuegos. Consta de muchas celdas diminutas situadas entre dos paneles de cristal que contienen una mezcla de gases nobles (neón, argón y xenón). El gas en las celdas se convierte eléctricamente en plasma, el cual provoca que una sustancia fosforescente (que no es fósforo) emita luz, (en la actualidad este tipo de pantallas ya no se fabrican).

Características generales[editar]

Las pantallas de plasma tienen una luz muy potente de (1000 lux o más por módulo), una amplia gama de colores y pueden fabricarse en tamaños bastante grandes, de hasta 300 cm de diagonal. Tienen una luminancia muy baja a niveles de negros, produciendo un negro que resulta más deseable para ver películas. Esta pantalla tiene cerca de 6 cm de grosor y su tamaño total (incluyendo la electrónica) es menor de 10 cm. Los plasma usan tanta energía por metro cuadrado como los televisores de CRT. El consumo eléctrico puede variar en gran medida dependiendo de qué se esté viendo en él. Las escenas brillantes (como un partido de fútbol) necesitarán una mayor energía que las escenas oscuras (como una escena nocturna de una película). Las medidas nominales indican 400 vatios para una pantalla de 50 pulgadas. Los modelos relativamente recientes consumen entre 220 y 310 vatios para televisores de 50 pulgadas cuando se está utilizando en modo cine. La mayoría de las pantallas están configuradas con el modo «tienda» por defecto, y consumen como mínimo el doble de energía que con una configuración más cómoda para el hogar.

El tiempo de vida de la última generación de pantallas de plasma está estimado en unas 100, 000 horas (o 30 años a 8 horas de uso por día) de tiempo real de visionado; sin embargo, se han fabricado televisores de plasma que han reducido el consumo de energía y han alargado su vida útil. En concreto, este es el tiempo de vida medio estimado para la pantalla, el momento en el que la imagen se ha degradado hasta la mitad de su brillo original. Se puede seguir usando pero se considera el final de la vida funcional del aparato.

Los competidores incluyen LCDCRTLED, etc. La principal ventaja de la tecnología del plasma es que pantallas muy grandes pueden ser fabricadas usando materiales extremadamente delgados. Ya que cada píxel es iluminado individualmente, la imagen es muy brillante y posee un gran ángulo de visión.

Los gases xenón y neón en un televisor de plasma están contenidos en cientos de miles de celdas diminutas entre dos pantallas de cristal. Los electrodos también se encuentran «emparedados» entre los dos cristales, en la parte frontal y posterior de las celdas. Ciertos electrodos se ubican detrás de las celdas, a lo largo del panel de cristal trasero, y otros electrodos, que están rodeados por un material aislante dieléctrico y cubiertos por una capa protectora de óxido de magnesio, están ubicados en frente de la celda, a lo largo del panel de cristal frontal. El circuito carga los electrodos que se cruzan creando diferencia de voltaje entre la parte trasera y la frontal, y provocan que el gas se ionice y cambie su estado al de plasma. Posteriormente, los iones del gas corren hacia los electrodos, donde colisionan emitiendo fotones.

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